Érase una vez dos
bebés, tenían diferente sexo, vivían en dos partes distintas de España; eran
primos lejanos y sin embargo cuando uno de los dos tenía apenas 17 días de vida
le llevaron a visitar a su también recién nacida prima. Sus nombres eran Blanca
y Enrique. Con los años crecieron, y dejaron de ser solo primos para
convertirse en amigos, compañeros, cómplices, confidentes; había épocas, en las
que no paraban un solo segundo de pelearse, sin embargo, a los cinco minutos ya
estaban juntos, riéndose del motivo de su pelea. Poco a poco, Enrique fue
desarrollando en su cabeza un estado de amor-odio en su cabeza: por una parte
quería muchísimo a su prima, sin embargo siempre le tuvo envidia. Nunca llegó a
decírselo, creo que fue lo único que le oculto.
Ya hacen más de 14 años que Blanca y Enrique se conocieron;
siguen teniendo diferente sexo, siguen viviendo en dos partes distintas de
España y siguen siendo primos lejanos; sin embargo me han contado que cada año
se juntan (como mínimo) en verano y en navidades par liarla pardaaaaa!!!
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